Qué cambia cuando el interés compuesto trabaja a tu favor
Cada etapa del proceso en Wonder Fiz existe para que veas con claridad cómo se acumula el capital, en qué momento pesa más la constancia y qué decisiones mueven la curva antes de que el plazo se agote.
Ver el efecto del tiempo antes de decidir
Los primeros años casi no se notan en el saldo. La curva se aplana, la aportación parece no rendir. Recién cuando el interés empieza a capitalizarse sobre sí mismo, el tramo final concentra la mayor parte del resultado. Trabajamos con horizontes largos para que esa diferencia se vea, no se intuya.
Separar aporte de rendimiento
Saber cuánto pusiste y cuánto generó el mercado cambia por completo la lectura del resultado. En cada simulación se distinguen ambos componentes, así podés evaluar si conviene subir la aportación mensual o simplemente dejar correr el plazo sin tocar nada.
Comparar tasas sin fórmulas opacas
Una tasa anual del 6% y otra del 9% parecen cercanas hasta que se proyectan a veinte años. Mostramos el cruce de curvas con la misma aportación y el mismo plazo, para que la diferencia se lea en el gráfico y no en un número suelto al final del cálculo.
Entender el peso de la reinversión
Retirar los rendimientos cada año rompe el efecto compuesto. Cuando se reinvierten, cada peso generado empieza a producir por su cuenta. Es la diferencia entre una línea recta y una curva que se empina, y suele ser el punto que más sorprende al revisar los escenarios.
Medir el impacto de las comisiones
Un cargo anual pequeño se vuelve grande cuando se multiplica por décadas de capitalización. Incluimos ese factor en las proyecciones para que el resultado final refleje lo que realmente queda disponible, no lo que muestra un cálculo sin costos.
Probar escenarios con tasa variable
Los rendimientos reales suben y bajan. Simulamos secuencias irregulares y las comparamos con una tasa fija equivalente, para ver cómo el orden de los años buenos y malos altera el capital acumulado sin necesidad de fórmulas avanzadas.